Tatuarse ¿Duele o no duele?

Esta es una de las preguntas habituales que nos viene a la cabeza cuando pensamos en hacernos un tatuaje pero la respuesta como todo tiene sus variantes, la intensidad del dolor dependerá de diferentes factores, como la zona a tatuar o el tamaño del tatuaje en sí, así como la resistencia al dolor y el estado anímico de cada uno. 
Una vez comprendido que el tatuaje se realiza mediante inyección de tinta, perforando la piel hasta un milímetro de profundidad, podemos afirmar que hay tattoos que casi no duelen y otros que ponen a prueba hasta al más “pintado”.

Como norma general podemos aplicar que cuanto más grasa tiene la zona a tatuar menor será el dolor que sintamos y viceversa. Por ello, zonas como las rodillas, las costillas, la cara, la cabeza o los pies serán mucho más sensibles al dolor que otras como los muslos o la parte externa de los brazos, al disponer de mayor cantidad de tejido blando este actúa como un eficaz amortiguador del pinchazo. 

En todo caso, tatuarse es siempre una experiencia única e inolvidable, así que si estás dispuesto a embellecerte la piel piensa en disfrutar de la sesión, elije siempre un estudio profesional como Imperium Tattoo y relájate. Al final la tinta con sangre entra y un tatuaje sin un poco de dolor no sería un verdadero tatuaje…